Reflexión
Hoy en día vivimos en una sociedad llena de luz. Damos por hecho que ahi esta esperando a ser despertada para nuestro uso pero rara vez es contemplada.
¿Cuántas veces no nos hemos quedado absortos ante las luces de una ciudad que duerme ó guardamos silencio para admirar el fuego?
Ella nos devela recuerdos perdidos, tristezas lejanas, alegrías vividas y su misma ausencia nos puede evocar miedos inexistentes carentes de lógica.
Con lo anterior quiero darle un lugar a la luz dentro de la escultura para provocar en el espectador emociones a través de ella.
Quiero transformarla y reflejarla logrando una simbiosis donde la escultura con luz interactuen con el espectador, siendo él, el que complemente la experiencia emocional haciendose parte de ella o dandole un sentido.